NO PREGUNTES
Un
dulce escalofrío me despierta
y
me encuentro en tus brazos.
Amanecemos
juntos, desnudos y abrazados.
Me
recuesto dichosa
en
el tibio regazo de tu cuerpo,
y
desde ahí te sueño.
Ya
sé que estoy en ti, pero te sueño.
Cuando
despiertes tú me preguntarás
qué
haremos hoy, y mañana y el resto de la vida?
con
un breve suspiro te besaré los labios
y
no responderé. No hacen falta respuestas.
CONCHA BELMONTE
septiembre de 2.016

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