UN AMOR DE MENTIRA
Roma acunó un amor que era mentira y junto a las monedas cayó en el agua de la Fontana salió mojado tiritando de miedo, quizás arrepentido de lo que nunca hizo, con los ojos cerrados esperando la muerte. Y como nada muere hasta que el Cielo lo dispone siguió viviendo ajeno al sufrimiento propio, sin fuerzas ni deseo de seguir vivo, lo que supone un deseo insensato de querer estar muerto y dejar de sentirse mojado de niebla y barro. Por fin el Cielo compasivo terminó por dar muerte al amor de mentira que cayó inerte a la sombra sagrada de las bellas estatuas de la Fontana. CONCHA BELMONTE julio de 2.022