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DEL AMOR Y DE LA MUERTE

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      Te marchaste jurando que volverías. Y sin mediar palabra acaricié tus labios con el más dulce beso de despedida, sabiendo que era el último beso.   Y pues que no es cuestión de voluntad, yo nunca me paré a esperarte. En esto del amor mi corazón lo sabe, que del amor nunca se vuelve.   Y es que del amor, y de la muerte igual, no se vuelve. Aunque quieras volver y jures y perjures que volverás, del amor y la muerte no se vuelve jamás.                CONCHA BELMONTE          noviembre de 2.017

EL RECUERDO Y EL ALMA

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      La tarde, por momentos más noche acabará muriendo dejándome sin luz a ver el mundo. Y el mundo tiembla y se me derrumba como hierro encendido golpeado en el yunque de un herrero salvaje   tu recuerdo flotando por entre nubes deshaciéndose en gotas como la lluvia me cala hasta los huesos y me abrazo convulsa para darle calor a tu recuerdo cada vez más disuelto en el frío de la noche   y desde la ventana hago recuento de lo perdido.   La tarde que se ha muerto, el mundo derrumbado, tu recuerdo deshecho en gotas que me hielan, y al mirarme hacia dentro un corazón herido que no es el mío, sangra y espera mi clemencia   esta tristeza mía que es más mía que ajena pide consuelo y cierro la ventana y le tiendo la mano a esa tristeza tuya que me dejaste a pesar de tu ausencia y quizás con este gesto mío recobre tu recuerdo.   Aprenderemos juntos tu recuerdo y mi alma a platicar como suelen hacerl...

CON LAS NAVES QUEMADAS

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        Esta noche más negra que mi vida he quemado mis naves que no me llevan nunca adonde quiero ir, que me anclan tiranas al madero inclemente de tu mentida cruz. Y al filo de la aurora, con mis naves quemadas, me echo a caminar el nuevo día con la cabeza erguida, con la sonrisa ancha, con la pisada firme y mi mano tendida a quien la necesite, que hasta puedes ser tú. Hoy por fin estoy segura que he soltado amarras.       CONCHA BELMONTE       junio de 2.018

YO SOY LA SOMBRA

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      Como la sombra al árbol, yo soy la sombra del dolor que te nombra y yo me callo. Como la blanca espuma a la ola se agarra me agarro blandamente al fluir transparente del agua y de la espuma, de la hoja de la parra movida suavemente por el aire de la brisa temprana. Por eso en la mañana al saltar de la cama, antes que en el espejo me veo en tu mirada y el día resplandece con el fulgor del fuego de la hoguera cercana a este amor mañanero. Y se calienta el alma antes entumecida por sueños traicioneros que agotaron la noche empapada del frío de horrible pesadilla. Que por fortuna se vuelve humo con el calor del día.   Muerta la pesadilla, con el calor del día sigue la vida.         CONCHA BELMONTE       noviembre de 2.022  

HACE YA TANTO TIEMPO

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      Hace ya tanto tiempo que apenas   lo recuerdo como si fuera un sueño, como algo que me hubieran contado. Pero me pasó a mí, estoy segura. Hay cosas que a veces recordamos como algo leído o entrevisto, pasajes de una historia que llegan a retazos. Y por entre las ensoñaciones me paro y pienso: un hecho, un suceso puede venir de fuera, una puesta de sol te la pueden contar, pero el roce caliente de tu piel en la mía, esa mirada tuya traspasando mi alma, y ascender más allá de las nubes,   en   el cielo hasta mí, infinita, infinita…. por en medio del tiempo detenido, nadie me lo ha contado,   nadie, me pasó, estoy segura que la tuve.                 CONCHA BELMONTE                abril de 2.015