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COMO UN TOLDO DE ESTRELLAS

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        En lo alto de la duna aún caliente el cielo, como un toldo de estrellas. Murmura el aire y silba y estremece    las ramillas del árbol, que obedientes   se mueven. Tumbados en la hierba los amantes se arrullan dulcemente. La vida, si no la calentamos, se nos muere.                 CONCHA BELMONTE              septiembre de 2.016  

TÚ ERES LA LUZ

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      Tú eres la luz y todo lo demás ante tu paso se convierte en sombra, no quiero más calor que la que da tu cuerpo, fuera de ti y de mí nada me asombra porque fuera de ti y de mí casi nada me importa. Sólo en tu corazón, brújula que me lleva a buen puerto al abrigo seguro de tormentas, nos vamos a quedar.   Yo tendré por primera tarea el cuidar de tu luz que es mi faro. Y con ella que alumbra mi camino, teniéndote a mi lado nada me va a faltar.   Y te amaré en silencio para que la palabra no enturbie la mirada. Nada voy a decirte, sólo te miraré y seguiré callada.   Tú que eres la luz, ves la   limpia mirada con que me doy a ti y entiendes en silencio este silencio mío, y besas dulcemente esta boca   entregada.      CONCHA BELMONTE        diciembre de 2.018

EL OTOÑO

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      Llegó el otoño y arrancó la hoja que voló lejos mecida por el aire                                        , creyendo en su inocencia ser más libre que cuando el aire   la agitaba en primavera, sujeta al árbol que le daba la vida.   Y el aire la llevó hasta el río Que la meció en sus aguas turbulentas, estrellando contra sus márgenes de roca la pobre levedad de su materia muerta que se deshizo para ser de nuevo polvo.   ¿Podrá la hoja un día juntar su polvo al mío? ¿Formaremos quizás un solo polvo primigenio? ¿Podrá surgir de nuevo un ser más dichoso que nosotras? Y mientras eso llega ¿Dónde está el lenitivo a mi dolor? ¿Dónde el olvido?        CONCHA BELMONTE        ...

TE DEJO MI PALABRA

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    Dejarte mi palabra sobre un papel en blanco y esperar que la leas cuando sólo sea humo, semillero de sueños de libertad imposible. Mi palabra es palabra, sólo palabra, pero sabe del temblor de mi mano, del intento, tal vez intento vano, de que mi mano sepa cómo poner mi alma sobre el papel. Y aunque mi mano titubea, las palabras llegan, una tras otra, se atropellan, empujan, y, al final van formando una imagen lejana de lo que siempre quise y no supe decirte: de ese escalofrío que se desliza lento por dentro de mi espalda, que no me hiela el cuerpo, pero me hiela el alma. Del súbito deseo de hilvanarte mis versos para que tú los leas, y si quieren huir los dejes que se vayan.     CONCHA BELMONTE   febrero de 2.011

LAS PALABRAS ME SANGRAN

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    Recuerdo de Caballero Bonald     Las palabras me sangran cuando digo tu nombre y me bebo golosa la sangre que me escurre tu nombre abajo, como el vino más puro, el licor más escaso, o la dulce ambrosía que acerca la distancia de tu boca a la mía. Y mientras sueño esto me fabrico un conjuro porque me vuelvo bruja, la mejor hechicera, el hada más segura que te traiga a mi lado. Tu nombre que yo guardo en un rincón oculto, es el tesoro por mí soñado para sentirte cerca, pegado a mi costado, tocarte con la mano y que esta boca mía tan pobre de tu beso roce tus labios, aunque sólo sea en sueños, cuando digo tu nombre.       CONCHA BELMONTE    agosto de 2.022