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HABLAN LOS ÁNGELES CON DIOS

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Mira, Maestro Estoy haciendo esta cabeza de mujer Y no me queda bien. La mirada de Dios a la cabeza Es por sí sola pura poesía. Trae, y fíjate. Un retoque en las sienes, Una suave presión de la mano Divina Sobre los labios, Una leve caricia en la barbilla. Alargando sus manos El discípulo la recibe devuelta, Sonríe como sonríen los ángeles Y admira la cabeza. Mujer qué suerte tienes¡¡¡¡¡¡¡, Aunque tú no lo sepas Me equivoqué contigo Y te tocó la mano del Maestro. Y el roce de su mano te dejó tan perfecta, Como sólo lo son los elegidos.         CONCHA BELMONTE, noviembre de 2.017

ESO QUE TUS LABIOS CALLAN

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  Sé que te vas. Y que nunca volverás a cruzar esa puerta. Aunque dices que vuelves, no volverás. Lo que callan tus labios, tus ojos lo pregonan, Y te conozco tanto que entiendo tus silencios Mucho mejor que tú. Para qué esa innecesaria   explicación Que nunca has dado ni nunca te pedí. Sigue tranquilo ese nuevo camino   que te ilusiona. A este lado de esa puerta que un día fue tu nido, Y   hoy ves como prisión, Sólo quedará una voz que pida para tí Que puedas ser feliz,  Sin que nunca te roce el dolor del olvido.                          CONCHA BELMONTE, diciembre de 2.017

LA AGONÍA DEL NAZARENO

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PLAZA DE SAN FRANCISCO

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                           La Málaga milenaria que sólo duerme a ratos Lleva a sus paseantes del mar a tierra adentro, Como en un ritual o Vía Crucis pagano. Y para conocerla hay que vivir su noche, Hay que reconocer su multitud de aromas, Desde el olor a brea, hasta el del azahar Y los jazmines, en una borrachera de perfumes Con los que embriaga a quien la vive. Todavía parece que se sigue sintiendo el paso leve De los que aquí estuvieron y dejaron su huella, Notándose invadir por su presencia, que gravita En el aire, y nos va poseyendo aun en contra De nuestra voluntad, al igual que te atrapa El dulce envenenado aroma de la adelfa. El alba nos sorprende rondando las esquinas De las viejas callejas, y Málaga se expande Mojada por las gotas de lluvia, Que como lagrimones de un ojo de gigante, Se   escurren tibi...

AMANECERES

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Amaneceres gloriosos llenos del rumor del mar, de aleteos de gaviotas, del aroma del salitre, de abrazos, besos, caricias de despedida antes de que llegue el día a deshacer el hechizo. Y desde el cielo, la luna en el mar espejeando su luz, casi sin llegar a luz por ser testigo primero de un abrazo prisionero en el pecho traspasado de un amante primerizo en las lides del amor. Las sombras se van rompiendo empujadas por la aurora, el clarín de la mañana, anuncio del nuevo día y término de la fiesta. Dos manos entrelazadas que no se quieren soltar, un beso, una mirada, un camino sin adiós……. como un mal presentimiento que rompe la cercanía,   por si el deseo de otra noche no se deja convertir en un nuevo amanecer. CONCHA BELMONTE, marzo de 2.020

DEL DOLOR LA FUERZA

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Al cerrarse la puerta tras de ti sonó como un crujido a rama rota que a mi oído llegó como la nota desafinada y triste de un violín, o como el viento helado en un jardín que entre las flores siembra la derrota, en sus pelados tallos sólo una mota del esplendor de sus hojas de rubí. y perdida en un dolor inmerecido lloré tu marcha hasta caer rendida, hasta secar el río de mis penas y el cauce de mi llanto dolorido seco dejó asomar su tierra removida y me hice una muralla con su arena.  CONCHA BELMONTE, marzo de 2.020

LUNA ROJA

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Como tantas noches, tantas de soledad buscada me reclino ante el mar que ilumina la luna y me pongo como otras tantas veces a soñar contigo que no estás porque de mí te pierdes. Y sin saber el cómo ni el por qué, el color amarillo de la luna llena se me tiñe de rojo como la sangre que corre por mis venas y brota de mi herida que sangra de una ausencia que no se justifica. Porque dices que me amas pero de mí te alejas. Y ante este dolor que no entendemos ni la luna ni yo, ella se vuelve roja y llora sobre mí sus lágrimas de sangre, que unidas a las mías se vierten en el mar que nos contempla, y nos envía su espuma también roja; y de pronto ambos me hacen saber que soledad de tres ya es compañía.                                               ...