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YO NUNCA FUI LA MÁS CALLADA

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    Inspirada por Julia de Burgos: Yo fui la más callada De todas las que hicieron el viaje hasta tu puerto…     Yo nunca fui la más callada. Ni siquiera por ti pude callarme y sólo me callé para no maldecir haberte conocido. Cuando mi nave chocó con tu escollera, y mientras tu mirada veía indiferente que mi cuerpo aterido se hundía en el abismo fangoso de tu puerto, y sin aire, ni fuerza, quedaba allí deshecho.   Pero no era mi hora, y pude renacer de mis despojos, y prevenir a mis hermanas del peligro de ser por ti la más callada de la inmensa legión de silenciosas inocentes y ciegas por el brillo perverso de tus ojos que sin prometer jamás ninguna ofrenda parecen darlo todo. Y quizás   acabes de hacer daño el día venturoso que el agua de tu puerto huela a fango.   CONCHA BELMONTE     septiembre de 2.020  

BUSCARTE EN QUIEN NO ERES

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    Buscarte en quien no eres es mucho más cruel que el dolor de no encontrarte por no haberte buscado. Es pretender oír tu amada voz saliendo de otra boca, es mirar, para cegarme, al sol y descubrir que no estoy ciega, pero aceptando que estoy loca.       CONCHA BELMONTE         octubre de 2.014

TU PIEL TAN QUERIDA

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           A veces me pregunto de qué sirve este llanto al saberte sujeta a esa aguja hipodérmica que condena tu piel, a esclavitud constante. A tu querida piel, esa piel que me duele mil veces mil más que la mía. Aunque lo que haya de venir no sea ni mejor ni peor de lo pasado, y hasta es posible que no sea ni siquiera distinto. De lo que estoy segura es de que este dolor seguirá siendo el mismo.   Aunque   mi corazón a veces allá muy en el fondo, me dice   que esto tiene que tener un fin, y que al final del túnel podrá verse una luz.     CONCHA BELMONTE     agosto de 2.012    

CEMENTERIO DE NUBES

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       En el frío nocturno, envuelta en una nube de miedo y de dolor me atrapa el pensamiento de aquel crucificado que sujeto al madero por clavos herrumbrosos en sus pies y sus manos, coronada su frente con corona de espinas que le cubren el rostro de su sangre divina, saliendo de su boca con voz enronquecida una frase que dice elevada hasta el cielo: Padre perdónalos porque no saben lo que hacen. El pensamiento me hunde y caigo de rodillas para gemir al cielo: Padre perdónanos, y nos ayudas a poder redimirnos de crimen tan horrendo. Y vamos hilvanando con temblorosa mano el proyecto ofrecido sinceramente al amo con las manos alzadas, queriendo confundirnos en el gran cementerio de nubes, y en ellas envolvernos.     CONCHA BELMONTE      noviembre de 2.023    

FLOR DE ROMERO

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      A la flor del romero, romero verde. El que quiere de veras es el que pierde.   Voy escuchando esta copla Cantata del pueblo llano, y me acuerdo cuando sopla la brisa fresca en verano, me abanica la manopla que llevo siempre en la mano para recoger romero, que siempre me huele a gloria cuando el aire lo resopla y yo amanezco temprano.   Con mis tallos de romero sujetos con las dos manos, me siento como en el Cielo y en voz baja canturreo:   A la flor del romero, romero verde, la que quiere de veras es la que pierde.          CONCHA BELMONTE    octubre de 2.023  

SI TÚ ME DICES VOY

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  Si tú me dices voy tendré la puerta abierta, abriré las ventanas, que el sol entre a raudales y el aire del jardín renueve las fragancias de las rosas tempranas, que como yo te esperan.   Si tú me dices voy me vestiré de fiesta con mis mejores galas, perfumaré mi pelo para que lo acaricies, lo volveré de seda para tus manos porque echa de menos cómo te divertías enredando sus hebras.   Si tú me dices voy adornaré la mesa con flores frescas y brillará la plata a la luz de las velas del candelabro, brindaremos en copas donde el cristal más fino le de brillo y realce al mejor de los vinos.   Pero si no me llamas para decirme voy no cerraré la puerta, ni las ventanas, ni lloraré a escondidas, ni quitaré la mesa con sus adornos. Levantaré la copa y beberé un buen vino. Guardaré una botella,   por si acaso vinieras, pero hoy, por hoy estoy contenta de que no vengas, ya sé vivir sin ti, sin tus tormentas y tus l...

EL VIENTO DE LA MENTE

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        Me estaba surgiendo un poema de amor   y un viento de la mente, se lleva volando las palabras. Me angustio y las persigo, atrapo en el aire sólo dos, pero en un remolino se vuelan las demás. Era tan bonito y tan dulce decirte que te quiero y se han ido volando. Puede que el viento en medio de otro giro las consiga juntar y las convierta en un hermoso verso, y en mi lugar te las sople al oído.     CONCHA BELMONTE    diciembre de 2.021